El castillo de Naipes
Todos, en algún momento de nuestra vida hemos jugado a construir un castillo con cartas, es un reto innato que requiere una estructura sólida, precisión y un pulso demoniaco., que la mayoría de las veces acaba con el castillo derruido parcial o totalmente, dependiendo de lo sólida que sea la base…más o menos como los sucesivos proyectos del Hércules en sus sucesivas etapas, más que nada porque, precisamente, siempre falta esa base sólida que impida mantener en pie el castillo, aunque parte de él, se haya venido abajo.
Lo que está
pasando esta temporada ya se veía venir. Esta temporada recuerda mucho a la
segunda de Planagumá, se repiten los mismos patrones, aunque esperemos que no
el mismo resultado: un entrenador que no está convencido de seguir, y un
entrenador que está en conflicto con la dirección deportiva. Ya lo apunté en junio
en el artículo Pax
Herculana esto iba a ir bien si, verdaderamente, Peña y Torrecilla habían
arreglado sus diferencias, no por imposición, sino porque realmente así lo
sentían, pero no, no fue así, y el resultado es una plantilla que no sabe para
qué fue diseñada, ni para quién. Torrecilla no era la primera opción, y Beto
tampoco, y eso sumado a una planificación deportiva que va dando tumbos, nos
lleva a un equipo que no está cualificado a jugar ni como jugaba Torrecilla, ni a como juega
Beto.
Parafraseando a
Beto “si pido sofás y me traen micrófonos, tendré que hacerlos funcionar”, de
acuerdo, pero si encima los micrófonos que te traen, no funcionan, da igual lo que traigan.
Se ha vuelto a
calcar el mercado de invierno del año pasado: has debilitado al equipo con la
salida de dos extremos y un delantero; y has fichado un seis que, de acuerdo,
era necesario, pero con 26 minutos jugados en toda la temporada, lo más lógico
es que tenga problemas musculares; un mediapunta que estás utilizando como extremo,
porque no hay otra cosa; y un delantero que después de tres semanas, no tiene
masa muscular para debutar, y eso si no le pasa algo más grave.
Bastante tenemos
con que el equipo rinda 50-60 minutos, en los cuales si no tienes resuelto el
partido, quedas a merced del rival que tengas, cualquiera que sea el lugar que
ocupa en la tabla, más o menos, lo que pasó en el partido contra el
Torremolinos.
Y así,
afrontamos el primero de los “Tourmalets” que tenemos esta última vuelta, justo
a mitad de tabla y con la sensación, de que no estamos enteramente descolgados de arriba, pero mirando hacia
abajo con intranquilidad.
MACHO HÉRCULES
DLM

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