El castillo de Naipes
Todos, en algún momento de nuestra vida hemos jugado a construir un castillo con cartas, es un reto innato que requiere una estructura sólida, precisión y un pulso demoniaco., que la mayoría de las veces acaba con el castillo derruido parcial o totalmente, dependiendo de lo sólida que sea la base…más o menos como los sucesivos proyectos del Hércules en sus sucesivas etapas, más que nada porque, precisamente, siempre falta esa base sólida que impida mantener en pie el castillo, aunque parte de él, se haya venido abajo. Lo que está pasando esta temporada ya se veía venir. Esta temporada recuerda mucho a la segunda de Planagumá, se repiten los mismos patrones, aunque esperemos que no el mismo resultado: un entrenador que no está convencido de seguir, y un entrenador que está en conflicto con la dirección deportiva. Ya lo apunté en junio en el artículo Pax Herculana esto iba a ir bien si, verdaderamente, Peña y Tor...